Misión

 

Es importante tener presente que la Iglesia desde los primeros tiempos asume  en materia educativa un papel protagónico, ejemplo de ello encontramos en la Historia de la Educación Medieval con las escuelas monacales,  catedralicias y monásticas.

A pesar del paso de los siglos, sigue siendo la educación una preocupación constante para la Iglesia Católica Apostólica Romana, el valor educativo de la escuela católica radica fundamentalmente en una obra de auténtico apostolado.

La escuela católica no se diluye en una obra de mera educación. Es una acción, un instrumento de evangelización y entra plenamente en la misión salvífica de la Iglesia.

Pensar en un proyecto educativo institucional para formar docentes católicos es una manera de responder al secularismo reinante y a la necesidad de formación de personas a partir de un programa que conjuga Fe y Vida, Fe y Formación Docente.

Sólo así podemos en estos tiempos cumplir lo que lo que en Concilio Vaticano II se solicita: “El Santo Concilio exhorta encarecidamente a los mismos jóvenes a que, conocedores de la prestancia de la función educadora, estén preparados para abrazarla con generosidad, sobre todo en regiones donde está en peligro la Educación por falta de maestros”.

Exhortaciones similares encontramos en la encíclica de Pablo VI “Evangelii Nuntiandi”, donde concretamente se refiere a la evangelización del mundo contemporáneo.

Frente a los datos que aportáramos anteriormente podemos preguntarnos: ¿Por qué un proyecto educativo que tenga como objetivo primordial la formación de docentes católicos?

Siguiendo con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia nos detenemos en un mensaje de S.S. Juan Pablo II en el que dice: “La misión del maestro y de la escuela son, en efecto, una responsabilidad sagrada encomendada a ellos por los padres y familias. Como educadores católicos habéis aceptado una especial responsabilidad confiada por los padres. Estos padres y familias han depositado en vosotros su preciosa confianza. Por su parte la Iglesia os mira como cooperadores, con una importante cuota de responsabilidad, para ayudar al cumplimiento del mandato de Cristo trasmitido a través de los Apóstoles: “Id, pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado” (Mt.28, 19-20)” (S.S. Juan Pablo II – Discurso a Educadores Católicos en la Catedral de Terranova, Canadá, 12/lX/1984).

La Universidad Católica de Cuyo haciéndose eco de estos pedidos y como parte integrante de un contexto social donde un amplio sector de la población profesa la religión Católica Apostólica Romana, decide la creación de este instituto que responde a un Proyecto Educativo Institucional Pastoral.

En tanto Iglesia es Evangelizadora tal como lo expresa el Documento de Puebla: “Esta educación evangelizadora deberá reunir, entre otras, las siguientes características:

  1. Humanizar y personalizar al hombre para crear en él el lugar donde pueda revelarse y ser escuchada la Buena Nueva: el designio salvífico del Padre en Cristo y su Iglesia.
  2. Integrarse al proceso social latinoamericano impregnado por una cultura radicalmente cristiana en la cual, sin embargo, coexisten valores y anti-valores, luces y sombras y, por lo tanto, necesita ser constantemente re-evangelizada.
  3. Ejercer la función crítica propia de la verdadera educación, procurando regenerar permanentemente, desde el ángulo de la educación, las pautas culturales y las normas de interacción social que posibiliten la creación de una nueva sociedad, verdaderamente participativa y fraterna, es decir, educación para la justicia.
  4. Convertir al educando en sujeto, no sólo de su propio desarrollo, sino también al servicio del desarrollo de la comunidad” (D.P., n. 1027-1030)

Al referirnos al I.S.F.D. “Santa María” le llamamos proyecto educativo institucional pastoral ya que nos guía un modelo propuesto de una institución educativa pastoral, lo que señala toda una dimensión catequística de la institución.

  • Proyecto, en tanto que es la propuesta que día a día tratamos de concretizar.
  • Educativo, porque la intencionalidad está centrada en ese ámbito.
  • Institucional, relativo a la institución educativa y no a otro tipo de institución.
  • Pastoral, porque implica la realización a través de la evangelización de los lineamientos dados por nuestros pastores (Magisterio de la Iglesia, Papa, Obispos y Sacerdotes).